La determinación del cuerpo que somos

Hoy en día, el modo de ser el cuerpo que somos, pareciera
estar más determinado por las distintas políticas e imposiciones
socioculturales, que por la educación física escolar en sí misma. En los
últimos tiempos la imagen corporal ha tomado un inmenso auge dentro de nuestra
sociedad, regida bajo cánones de belleza y moda claramente definidos. Tal es
así, que el autoestima de los individuos depende exclusivamente de esto, y con
tal de estar en forma se inscriben en gimnasios, dónde las rutinas son "recetas"
que no están correctamente adaptadas a todos, poniendo en riesgo su salud e
integridad física. O asisten a peluquerías a realizarse el último corte de moda
para parecerse al futbolista o la modelo del momento. Las políticas de género,
el status social, o las tribus urbanas a las que se pertenece (en caso de
hacerlo) también influyen en la forma de vestirse, accesorios que se utilizan,
códigos lingüísticos, lugares específicos a los que se asisten. La imagen del
cuerpo es una de las señas de identidad de nuestra cultura, cuyo efecto más
palmario es la proliferación de prácticas destinadas a modificar y reformar la
fisonomía, desde la actividad física compulsiva antes mencionada hasta la
reforma quirúrgica, pasando por toda clase de dietas, de consumos cosméticos,
médicos y farmacéuticos en torno a la imagen. A esto hay que sumarle el papel
de los medios de comunicación que influyen fervientemene. En conclusión, a la
hora de formar el cuerpo que somos, todas estas políticas y cuestiones tienen
una connotación considerablemente mayor a la que se puede observar con respecto
a la educación física escolar, si tenemos en cuenta que esta última, en la
actualidad, está más arraigada a cuestiones de socialización entre pares y de
psicomotricidad, es decir, el desarrollo de las posibilidades motrices,
expresivas y creativas del alumno.
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