miércoles, 13 de junio de 2018

PREGUNTA Nº 13 / LUBERRIAGA - INTROCASO



    La educación física refleja las miserias del sistema escolar, el cual ignora cualquier tipo de desestructuración. De esta manera, el cuerpo toma un papel secundario, y pasa a ser un mero reproductor de consignas pedagógicas, interrumpiendo la cualidad creativa del mismo. Este proceso tiene como resultado el desinterés de los alumnos respecto a la materia, la cual no recibe el trato que merecería. Nuestro papel como profesores de educación física, muchas veces influye en esta pérdida de relevancia, debido a que, quizás inconscientemente reproducimos la lógica del cuerpo reproductor, utilizando estrategias didácticas que no ofrecen espacios de reflexión para que los alumnos puedan crear por sí solos.
     Para lograr una práctica significativa de la educación física, es necesario comprender al cuerpo como un todo, priorizando el concepto de corporeidad como construcción bio-psico-social, donde importa de igual manera lo biológico, psicológico y social. Debe generarse un acuerdo entre el docente y los alumnos, que deje en claro el rol protagónico que poseen las dos partes. Esto implica, que nuestra tarea logre guiar al alumno a liberarse, expresarse, divertirse, relacionarse con otros, y al mismo tiempo apropiarse de los contenidos o conocimientos que se brindan en la clase. Una vez que los contenidos se incorporan, pueden ser utilizados por el alumno en las situaciones de su vida cotidiana. Esto significaría que se ha logrado un aprendizaje significativo, donde no solo el alumno tomó la información que el docente le brindó, sino que la comprendió y se apropió de ella.
      De este modo, podría modificarse el proceso de evaluación establecido por el sistema, que se basa en una única instancia dejando de lado el recorrido del alumno desde, durante, y hasta que concluyó el proceso de enseñanza-aprendizaje, teniendo en cuenta que cada alumno aprende a su manera, a su tiempo, y mediante distintos recursos didácticos. La escuela no es la que brinda pocos recursos, sino que somos los actores quienes simplificamos el proceso y no nos detenemos en entender las particularidades de cada alumno dentro de su trayectoria académico-pedagógica. Actuando de esta manera, no brindamos los espacios necesarios para que cada alumno intervenga en la clase de la manera que más placer le genere, y así lo condenamos al desinterés respecto a la educación física, lo que genera un desinterés por el propio cuerpo.

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