La
Educación Física escolar tiene en cuenta a la hora de educar cuestiones como la
integridad de los alumnos (igualdad de género, la capacidad motriz,
democrática, critica) atendiendo a la diversidad. A través de esta, el niño expresa su espontaneidad, fomenta
su creatividad y sobretodo permite conocer, respetar y valorarse a sí mismo y a
los demás.
Aunque esta es obligatoria, está legitimada para
aquellos que la aceptan y le dan un valor, como por ejemplo para los
adolescentes está deslegitimada porque no le encuentran sentido a la Educación
Física. El rol del docente es fundamental para volver a legitimarla.
Esta disciplina requiere de un esfuerzo “doble”
debido a que hay que considerar el cuerpo para realizar un movimiento en
una actividad y la mente para llevarlo a cabo aunque esto debe estar
conformando como una unidad.
Es una disciplina heterónoma, es decir que se
nutre de otras ciencias como la anatomía, fisiología, pedagogía, socióloga,
entre otras. Y no es ciencia. Pero esto conlleva a un beneficio que nos
distingue de otros profesores, aportándonos más conocimientos, sabiendo un poco
de cada tema. Donde todo está prescrito y/o decidido de antemano. Una de estas
prescripciones se da mediante el diseño curricular utilizado en las escuelas.
Pero Pedraz en el texto hace referencia a que la Educación
Física no enseña actividades básicas
útiles para la vida diaria y laboral, y tampoco une a la corporeidad sexual
debido a que los hombres se encuentran por un lado realizando ciertas
actividades “machistas” (requieren de fuerza) y por otro a las mujeres
realizando actividades feministas (delicadas).
En cambio hoy en día se intenta cambiar esta
visión, uniendo hombres y mujeres dentro de la misma clase de educación física
y llevando a cabo las mismas actividades. ¿Pero esto al fin y al cabo no
termina perjudicando a alguno de estos? ¿Es necesario realizar un cambio?

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